17 ene 2014

El misterio de Orión

En 2003 viví una extraordinaria experiencia al interior de la Gran Pirámide de Gizeh, en Egipto. Un contacto "no-físico" que se me había anunciado en un viaje anterior al país del Nilo y en un encuentro cercano que afronté en 2001 en el desierto peruano de Chilca. La crónica de esas experiencias se halla en mi libro "Nuestros Lazos Extraterrestres". En Keops, exactamente en la Cámara del Rey, viví un fenómeno de "proyección", impulsado por una extraña energía que invadió el sarcófago (estaba dentro de él). Perdí noción de mis compañeros de viaje, del lugar, de todo, y me ví "viajando" a través de un túnel de colores hacia mundos lejanos y hermosos. Entonces una voz mental me dijo que contemplaba "otra realidad" en Orión. Con el tiempo, comprendí que Orión era muy importante para la raza humana. En las siguientes líneas, resumiré el enigma que encierran esas estrellas que tanto amaban los egipcios y otras culturas del mundo antiguo.


El Egipto secreto

Contemplar la Gran Pirámide corta el aliento a cualquiera. Aunque señalan su edificación en el 2500 a .C., y que fue levantada por 100.000 hombres en 20 años de arduo trabajo (información basada en una opinión recogida por el historiador griego Herodoto), este portento milenario fue alzado a sus 146 metros de altura empleando la “modesta” cifra dede peso. ¿Por qué semejante esfuerzo? ¿Cuál era el propósito de erguir aq
2.500.000 bloques de piedra, y algunos, con más de dos toneladas y media uel gigantesco templo de piedra?


El ingeniero británico e investigador de la cultura egipcia, Christopher Dunn, en su libro Tecnologías del Antiguo Egipto, aportó suficientes pruebas para pensar que una de las cámaras conocidas era el núcleo central de energía de la Gran Pirámide: La Cámara del Rey.

Formada por un granito que contiene, sospechosamente, un 55% de cristal de silicio-cuarzo, esta cámara habría sido diseñada para que el granito vibre por simpatía con el sonido (¿mantrams?) sobrecargando el cuarzo en la roca (incluyendo el sarcófago) y haciendo fluir electrones mediante un fenómeno que se conoce científicamente como “efecto piezoeléctrico”.






http://www.legadocosmico.com/articulos_detalle.php?id=172&tipo=Civilizaciones_Perdidas 

10 jul 2013

No eres tú, soy yo

No eres Tu, soy Yo...

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".
¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella...ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".
Perdonar es liberar un prisionero y descubrir que el prisionero eras tu.
 
Viktor Frankl
Neurólogo, psiquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina que conocemos hoy como logoterapia y escritor.
http://teholisticas.blogspot.com.ar/2013/07/no-eres-tu-soy-yo.html